Dulce Tecotl

Dulce Tecotl
Estado de México
20 años
Nacionalidad mexicana
Instituto Politécnico Nacional
Licenciatura en Ingeniería Biomédica
126 días sin asistir a la universidad

Los salones de clase han sido sustituidos por alguna mesa, escritorio, alfombra o cama. El bullicio de los pasillos, cafeterías y áreas de verdes, por voces que emergen de dispositivos electrónicos. Los abrazos, saludos y juegos, por el tacto de pantallas y teclas de computadoras.

Hogares donde los estudiantes de todo el mundo se resguardan del letal coronavirus, se han transformado en los nuevos centros de enseñanza, y el horario académico en vez de transcurrir en sitios diseñados para una colectividad, transcurren en espacios, reflejo de las circunstancias y gustos personales.

Desde una mexicana en Nueva York, hasta un ugandés en Krasnoyark, Rusia y desde ingeniería biomédica hasta enseñanza del arte, este proyecto nos abre la puerta a la intimidad de los oasis de aprendizaje de estudiantes universitarios o de educación media superior, que estuvieron o están actualmente en confinamiento domiciliario por la pandemia de COVID- 19.

 

Les presento mi área de trabajo, este pequeño espacio que a través de un monitor y material digital sustituyen, espero que temporalmente, mi segundo hogar, mi universidad, así como mis profesores, mis compañeros y mis aulas.

Este lugar está en mi centro de trabajo, una escuela llamada Club Telsa. Desde que empezó el confinamiento domiciliario este sitio de encuentra cerrado al público, pero los profesores seguimos asistiendo para grabar videos e impartir clases online.

 Mi centro de estudio esta compuesto por tres computadoras sobe una mesa blanca: la de la izquierda la utilizo para observar mis tareas escolares; la del centro para visualizar simulaciones, videos o material que me ayude en mi desempeño y la de la derecha como un apoyo extra para las necesidades que vayan surgiendo.

Este lugar es un espacio muy acogedor, ya que a la mayoría de los alumnos que asistían antes de que empezara la cuarentena, les encantaba nuestra vibra y ambiente. Yo desempeño el trabajo de profesora de robótica para pequeños y me dedico al marketing digital del club.

Lo que más extraño de asistir a la universidad son sus enormes áreas verdes, el poder comer y realizar tarea debajo de los árboles, dirigirme a los profesores cuando tengo dudas en los temas, sentarme en las mesas de la cafetería ya sea sola para observar mi alrededor o convivir con mis compañeros, escucharlos y que ellos me escuchen a mí, extraño poder abrazarlos cada que nos emocionábamos o simplemente cuando lo necesitábamos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *