Aline Guzik

Aline Guzik
Nueva York; E.U.A
29 years old
Nacionalidad mexicana
Columbia University
Maestría en Administración  pública.
134 días sin asistir a la universidad

 

Los salones de clase han sido sustituidos por alguna mesa, escritorio, alfombra o cama. El bullicio de los pasillos, cafeterías y áreas de verdes, por voces que emergen de dispositivos electrónicos. Los abrazos, saludos y juegos, por el tacto de pantallas y teclas de computadoras.

Hogares donde los estudiantes de todo el mundo se resguardan del letal coronavirus, se han transformado en los nuevos centros de enseñanza, y el horario académico en vez de transcurrir en sitios diseñados para una colectividad, transcurren en espacios, reflejo de las circunstancias y gustos personales.

Desde una mexicana en Nueva York, hasta un ugandés en Krasnoyark, Rusia y desde ingeniería biomédica hasta enseñanza del arte, este proyecto nos abre la puerta a la intimidad de los oasis de aprendizaje de estudiantes universitarios o de educación media superior, que estuvieron o están actualmente en confinamiento domiciliario por la pandemia de COVID- 19.

Les presento mi área de trabajo, este pequeño espacio que a través de un monitor y material digital sustituyen, espero que temporalmente, mi segundo hogar, mi universidad, así como mis profesores, mis compañeros y mis aulas.

Fui afortunada al tener un lugar de trabajo cómodo durante la cuarentena. Ya que me estaba quedando con una prima, muchas de las cosas eran de ella. Después de que añadí lo que yo necesitaba para la escuela, el espacio se redujo y sentí que tenía que ser muy respetuosa con sus cosas. Pero repito, no me puedo quejar porque me fue posible trabajar en un verdadero escritorio.

Como era un apartamento pequeño, podía ver la sala y la entrada desde mi escritorio, fue agradable estar en un espacio abierto, consciente de mis alrededores. Detrás de mí tenía una ventana larga; creo que esa era la mejor parte de trabajar en ese lugar, pues el sol de la tarde entraba por el cristal e inundaba el espacio de calidez. Como afuera el clima era caluroso, tener esa misma temperatura dentro de la habitación me hacía sentir menos aislada del mundo exterior. El único inconveniente es que tenía que cerrar las cortinas durante las video conferencias en el día porque resultaba difícil mirar la pantalla de mi computadora.

Lo que más extrañaba de ir a la escuela no eran los escritorios, ni la biblioteca, si no trabajar con otras personas, era muy lindo estudiar junto a amigos. Trabajar sola fue un reto, porque resultaba un recordatorio muy fuerte de lo que estaba sucediendo. Espero que algún día pueda regresar a trabajar y a estudiar acompañada de mis amigos, así como apapacharnos y motivarnos entre nosotros para salir delante de estos tiempos tan difíciles.

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